Gestión de riesgos

Los riesgos a los que nos enfrentamos día a día cambian constantemente, ya sea por circunstancias puntuales, por cambios en el modelo productivo o por la manera en el que el consumidor modifica sus hábitos. Por ello, las empresas que establecen una cultura de gestión de riesgos que involucran a toda la organización, son más capaces de adaptarse a dichos cambios.

El proceso de gestión de riesgos que hacemos pasa por diferentes etapas.

Antes de comenzar, nos ponemos en antecedentes, intentando entender al máximo el negocio del cliente o el proyecto que desea emprender. Evaluando su tolerancia al riesgo y consensuando, conjuntamente con los responsables, su apetito de riesgo.

A partir de ese momento se elabora un plan. Comenzamos haciendo una identificación y análisis de los riesgos a los que está expuesta su empresa. Seguidamente se evalúan y clasifican en dos grandes bloques.

El primer bloque incluye aquellos riesgos cuya pérdida en caso de ocurrencia se considera menor. En la mayoría de estos casos existe una aceptación voluntaria de los mismos, no realizando ninguna acción. En todo caso se tienen controlados por si con el paso del tiempo aumenta su capacidad de impacto.

En el segundo bloque englobamos aquellos riesgos cuyo impacto se considera mayor. Aquí es donde debemos poner todos nuestros esfuerzos en tenerlos controlados, sabiendo que siempre existirán riesgos que «aceptamos» involuntariamente, bien porque desconocemos su existencia, o bien porque su total control no es viable.

Las medidas de control de riesgos, no sólo incluye la contratación de seguros; de hecho, esta es la última medida que adoptaremos. Hay riesgos que directamente se pueden eliminar, reducir o segregar con el fin de hacernos menos vulnerables ante los mismos y otros que si financiaremos. Para esto último hay que tener en cuenta que la financiación a través de retención, en la mayoría de los casos en forma de franquicia, es una forma eficaz de hacer a la empresa participe en la prevención y mitigación de riesgos. En cuanto a la transferencia hay que elegir un programa de seguros que verdaderamente responda a nuestras necesidades.

¿Quieres saber si conoces y tienes controlados los riesgos a los que está expuesta tu empresa?

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Independientemente de lo que decidamos hacer con estos riesgos, hay que tener un plan de continuidad del negocio que proporciona un marco para construir resiliencia organizativa que salvaguarde los intereses de la empresa. La revisión y monitorización de riesgos hace que el proceso se vaya retroalimentando, ya que hay riesgos que cambian de intensidad o que incluso desaparecen.

Proceso de la gestión de riesgos

1. Antecedentes, tolerancia y apetito de riesgo.

2. Identificación, análisis y evaluación de riesgos.

3. Tratamiento del riesgo: Control, retención, transferencia.

4. Revisión y monitorización de los riesgos.

Proceso de la gestión de riesgos

1. Antecedentes, tolerancia y apetito de riesgo.

2. Identificación, análisis y evaluación de riesgos.

3. Tratamiento del riesgo: Control, retención, transferencia.

4. Revisión y monitorización de los riesgos.